El conflicto internacional y su efecto en los comercios de las pequeñas ciudades.

Opinión: El conflicto internacional y su efecto en los comercios de las pequeñas ciudades.

Fuí al almacén esta mañana y mientras buscaba generar conversación con quien atiende el mostrador la televisión resonaba a través de las cuatro paredes del local, a mi derecha hay un expositor de papas fritas y no resisto la tentación de tomar unas, con sabor a queso de cabra del monte hecho de leche ordeñada a mano. Me pregunto qué focus group habrá decidido que un sabor así podría llegar a ser deseable para un cliente como yo, alguien en un barrio cualquiera que busca conversación con el almacenero. Hago un chiste sobre eso y desde el otro lado del mostrador se ríen por compromiso, devuelvo la atención a la fuente de sonido que retumba en todo el local, “tv noticias”, hablan sobre la situación de la economía internacional y una persona con un traje muy bien calzado, probablemente de diseñador, o hecho a medida busca (en mi opinión) desesperadamente sonar convincente sobre las materias de política que abarcan su discurso porque es su trabajo. Me pregunto en voz alta ¿quién habrá contratado a este tipo?. Alfredo me contesta, dice que lo conoce, que se llama Andrés y que era uno de los muchachos del barrio hasta hace dos años, que terminó la carrera de economía y se fue a vivir para la capital, parece que no volvió más al interior porque según me dice cada vez que habla con la madre le pregunta por él pero ella evita la pregunta o le contesta que “bien”, que anda “bien”. Alfredo es el almacenero, todo lo que sé de economía él me lo enseño, y no ningún trajeado de la tele, una persona que vivió otra época, hoy podríamos llamarlo un dinosaurio, pero me gusta pensar que entiende valores que hoy se esconden profundo y para muchos incluso ya ni siquiera existen. Conoce la política de bar, que hoy podría despreciarse por parecer simplista, por ser la opinión de unos cuatro borrachos que sólamente hacen tiempo para no tener que volver a casa, pero se discutían valores, decisiones y acciones, pero siempre respaldadas por una creencia. “Yo tengo un sueño” parafraseaban los viejos por Luther King, y hacían el chiste a medias, porque sabían que los valores de verdad estaban detrás de las palabras, hoy me cuenta esa anécdota y se me hace un nudo en la garganta mientras me repite la frase que ya terminé memorizando “Ya no se permite que la gente tenga sueños ¿sabes lo que tienen los políticos de ahora? Un plan.”

Los códigos de lanzamiento nucleares en poder de Trump y su efecto en la política y economía actual.

Los códigos de lanzamiento nucleares en poder de Trump y su efecto en la política y economía actual.

Hace ya décadas, en la administración de Nixon las noticias económicas internacionales destacaban una sensación de desconfianza, de peligro y de inminente amenaza. El bureau de comercio interior había tenido varias juntas y reuniones con el presidente de los Estados Unidos de América en su momento para discutir sobre la inminente posibilidad de una tercera guerra mundial y los códigos de lanzamiento que tenía en su poder. Al parecer, el presidente alardeaba del poder que portaba en apenas unos cuantos digitos encriptados que de ser utilizados permitirían superar los mecanismos de seguridad de un arma tan masiva y mortal que superaba los precedentes actuales en cuanto a su relevancia histórica, una persona con el poder en sus manos de cambiar la historia potencialmente para peor. Por supuesto que a los habitantes del país no les resultaba agradable ver noticias sobre el tema, sobre todo en la situación de alardeo que el presidente parecía encontrarse, sin duda alguna una temática muy sensible y que sin embargo se explayaba sin despojo en los livings de casi todas las personas, lo cual ocasionó indefectiblemente numerosos problemas en cuanto a el comercio interior y la economía nacional en general.

Saltando de ese tiempo a la actualidad, el panorama es diferente, las noticias de política y el panorama en general son hoy muy diferentes a lo que fueron hace treinta o cuarenta años atrás. Un flamante presidente Donald Trump ya tiene en su poder hoy diferentes códigos con el mismo poder socio-político, pero aún mayor en su posibilidad de destrucción y su capacidad de desatar potenciales conflictos. Si bien el equipo que acompaña al presidente está compuesto por personas muy capaces y dedicadas, nadie puede tomar este tipo de decisiones más que el mismísimo presidente, y nadie puede asumir las numerosas posibles situaciones que puede desencadenar activar esos códigos, junto con la responsabilidad que esto conlleva.
El contacto que el previamente empresario Donald Trump tiene en la actualidad con la milicia norteamericana da cuenta de la industria de la guerra, además del poder que relaciona a las personas más enriquecidas económicamente, un ecosistema de inversiones mutuas entre empresas que se dedican a lo que sea que fuera rentable, enumerando prisiones, armas de todo tipo y calibre, incluyendo ojivas nucleares y armas que de alguna manera u otra acaban en manos de sus propios enemigos.
Trump va a guardarse los códigos, no tiene en su poder la experiencia socio-política necesaria para tomar ciertas decisiones, sin embargo las personas que lo rodean ya tienen y seguirán teniendo un alto grado de influencia en sus acciones y finalmente es en sus manos que se encuentra la decisión de usar ese poder con responsabilidad.

La economía, cada vez mas de la mano de la política actual.

La economía, cada vez mas de la mano de la política actual.

En las últimas noticias económicas, el panorama parece ser sombrío y desmotivador. Sin embargo, después de una investigación de los medios de comunicación actuales y de la historia se puede llegar a la conclusión de que las noticias de política y economía siempre estuvieron manchadas o al menos sutilmente teñidas de un tono pesimista. Donde se aconseja a las personas no tomar demasiados riesgos, tomar la situación con calma, esperar uno o dos años a ver lo que sucede. Y esto se debe a que las tv noticias van dirigidas a personas de recursos limitados, que toman seriamente las opiniones y mensajes de los medios de comunicación, lo cual no siempre resulta ser lo más productivo.

La bicicleta financiera es una máquina de inercia, es necesario que funcione para que siga funcionando y cuando se detiene, bien puede ser difícil volver a subirse incluso por haber olvidado cómo hacerlo. Es un vehículo que se modifica a la vez que toma velocidad.

En esta metáfora de la economía uno es el ciclista, y con su esfuerzo debe llevarse adelante a uno mismo, pero también a su propia máquina, su propio sistema. Con cada pedaleada poner del esfuerzo personal para avanzar, cada día de trabajo y cada ingreso de valor a el proyecto personal significa poder permanecer en movimiento, mantener la inercia que es completamente necesaria simplemente para no caer.

Una vez en movimiento surge la posibilidad de moverse en el espacio, transitar las calles de la economía nacional buscando llegar a diferentes destinos. En la metáfora quizá sea hacer diferentes inversiones, buscar diferentes trabajos u oportunidades de colaboración, toda aquella actividad que ayude a llegar a un destino donde la situación económica personal tenga un aire de seguridad y tranquilidad. Por supuesto hay casos en los que la situación política impone diferentes desafíos en el camino, como subidas empinadas, baches y lomas, grietas y piedras, pero a la vez siempre hay maneras de sortear los diferentes obstáculos por más difíciles que sean. Podemos pensar dentro de la metáfora cómo en la antigüedad existían esas bicicletas de ruedas con tamaños diferentes, casi como hablando sobre la desigualdad que podía sentirse en el mundo y sin embargo cómo a partir de eso se desencadenan todas las demás invenciones pensadas para superar obstáculos, las hay para la tierra y para la arena, para chicos y grandes, personas con capacidades reducidas o necesidades aumentadas. La metáfora nos habla de no perder el equilibrio y seguir en movimiento, de no dejar de pedalear hasta llegar a destino.